miércoles, 3 de julio de 2013

Habitación.

Ya estaba pensando en que lo que escribía era horrible, un desgarro de piel y sin comparación.
Me precipitaba a los cantos y mis actos estaban por el borde de mis expectativas. Me estaba odiando todo el mundo y yo no me sentía bien. Pasares ajenos, besos y pasión.
Tan solo dieciséis. ¿Qué importa?
No puedo pensar tranquila. Me estoy volviendo más loca de lo que ya era y siento la necesidad de leer poemas  para olvidar y recordar, también, que existe o existió, alguien que pensó lo mismo que yo en algún momento. No me sirve de consuelo. Solo hace que no me sienta tan extraña en un mundo donde no encajo,
Y me miré al espejo más de veinte veces. No me sentí cómoda ni una sola.
Se me rompen los huesos de a poquito. Doy vuelta la página y ahí me quedo, siendo un poco arrogante a veces.
Si te soy sincera, solo necesitaba un beso. Una bella circunstancia, pero al final, solo estaba sola. Sola en una habitación sin luz, estirada en la cama, cantando con el ánimo escaso.


No hay comentarios:

Publicar un comentario