Me estabas estancando.
Detrás del cristal de tus cansados lentes se encontraban tus negros ojos
y en los astros de ellos, me pude ver.
Encontré ahí, una canción de lava
y me ayudaste a terminarla, porque quizá
yo era la que había comenzado la melodía
o al menos eso quería creer
Y en mis pensamientos, no entendía
porque llegabas y te ibas.
Yo estaba de duelo, de ratón.
Escribiendo porque pasé de la rosa a la guitarra
y tal vez eso me perturbaba.
Se que estoy conjugando mal.
Que estoy jugando con el cuadro que no debería pintar
y seguramente, ni siquiera comenzar.
Porque estás explosando en mi mente,
en mi boca, en mi suerte.
sábado, 20 de julio de 2013
jueves, 4 de julio de 2013
Carta.
Esta vez, decidí escribir sin música.
Con el silencio en las manos y en mi mente perturbada hablabas.
Yo pienso, cariño, que eres una de las personas más interesantes que he conocido en mi vida.
Hablando con la sinceridad de la mano.
Causas algo, que no sabría describir,
pero se asemeja a un balde de agua caliente y una armadura porque,
contigo todo es más complejo.
Y yo me aíslo de vez en cuando,
no quiero saber de nadie,
la gente apesta,
aburre, vacíos.
Pero tu. Tu.
Eres infalible,
sin tema importante.
Una figura mágica.
Usurpas un poco de mi,
te robas mi tiempo y lo desechas.
Haces que lo malo sea más malo, sin embargo,
cuando te tengo cerca, le das una patada a los hechos.
No debería amiga, no debería.
Me haces a un lado y yo pienso.
Pienso que si no existieran barreras serías un expectante de mi techo.
Freno.
Porque no debo.
No porque no quiero.
Porque no debo.
Y por lo demás,
si quieres ser mi cómplice, golpea mi puerta.
Que soy masoquista de noche y de día eterna.
Con el silencio en las manos y en mi mente perturbada hablabas.
Yo pienso, cariño, que eres una de las personas más interesantes que he conocido en mi vida.
Hablando con la sinceridad de la mano.
Causas algo, que no sabría describir,
pero se asemeja a un balde de agua caliente y una armadura porque,
contigo todo es más complejo.
Y yo me aíslo de vez en cuando,
no quiero saber de nadie,
la gente apesta,
aburre, vacíos.
Pero tu. Tu.
Eres infalible,
sin tema importante.
Una figura mágica.
Usurpas un poco de mi,
te robas mi tiempo y lo desechas.
Haces que lo malo sea más malo, sin embargo,
cuando te tengo cerca, le das una patada a los hechos.
No debería amiga, no debería.
Me haces a un lado y yo pienso.
Pienso que si no existieran barreras serías un expectante de mi techo.
Freno.
Porque no debo.
No porque no quiero.
Porque no debo.
Y por lo demás,
si quieres ser mi cómplice, golpea mi puerta.
Que soy masoquista de noche y de día eterna.
miércoles, 3 de julio de 2013
Habitación.
Ya estaba pensando en que lo que escribía era horrible, un desgarro de piel y sin comparación.
Me precipitaba a los cantos y mis actos estaban por el borde de mis expectativas. Me estaba odiando todo el mundo y yo no me sentía bien. Pasares ajenos, besos y pasión.
Tan solo dieciséis. ¿Qué importa?
No puedo pensar tranquila. Me estoy volviendo más loca de lo que ya era y siento la necesidad de leer poemas para olvidar y recordar, también, que existe o existió, alguien que pensó lo mismo que yo en algún momento. No me sirve de consuelo. Solo hace que no me sienta tan extraña en un mundo donde no encajo,
Y me miré al espejo más de veinte veces. No me sentí cómoda ni una sola.
Se me rompen los huesos de a poquito. Doy vuelta la página y ahí me quedo, siendo un poco arrogante a veces.
Si te soy sincera, solo necesitaba un beso. Una bella circunstancia, pero al final, solo estaba sola. Sola en una habitación sin luz, estirada en la cama, cantando con el ánimo escaso.
Me precipitaba a los cantos y mis actos estaban por el borde de mis expectativas. Me estaba odiando todo el mundo y yo no me sentía bien. Pasares ajenos, besos y pasión.
Tan solo dieciséis. ¿Qué importa?
No puedo pensar tranquila. Me estoy volviendo más loca de lo que ya era y siento la necesidad de leer poemas para olvidar y recordar, también, que existe o existió, alguien que pensó lo mismo que yo en algún momento. No me sirve de consuelo. Solo hace que no me sienta tan extraña en un mundo donde no encajo,
Y me miré al espejo más de veinte veces. No me sentí cómoda ni una sola.
Se me rompen los huesos de a poquito. Doy vuelta la página y ahí me quedo, siendo un poco arrogante a veces.
Si te soy sincera, solo necesitaba un beso. Una bella circunstancia, pero al final, solo estaba sola. Sola en una habitación sin luz, estirada en la cama, cantando con el ánimo escaso.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)