
La velocidad de tus ojos son un constante va y ven de sentimientos.
Los segundos de tus pierna hacen ya mi culpa.
Tus labios presumidos alteran el mar.
Tus torpes manos juegan y multiplican mi culpa, sin nada.
En la pequeña distancia y en la cercanía, se crea la trama.
Un rodaje imposible.
En la melodía de tu nariz quiero estar.
Susurro el día y la noche en tu oído, y
rápidamente, oscilo, y en el camino de tu cuerpo, soy.
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