Bitácora espacial.
De los planetas más grandes, dónde el consumismo hace reinado y el confort hace falta, como un viejo cascarrabias huí. El amor retumbaba en mi teléfono y pedía una respuesta, yo me negaba. Contesté después de estar a un segundo de abordar una nave en dirección a mi estrella, me pidió que volviera, que cruzara esa pasarela verde musgo, amplia y antigua para que estableciéramos una conversación. ¡Nada de eso! no más oraciones interminables, caras detestables y diferencias que nos llevan al odio. Piensa mal de mi y yo también. Caminamos por aquel piso limpio, reluciente y horrorosamente blanco, en busca de ese objeto no espacial, muy humano, llamado "polerón", mientras yo, odiaba todo. Todo.
Después de todo, me rendí y el día no estuvo tan mal.

me gusta
ResponderEliminar