Mis pupilas hacia arriba. Miraba la picardía de la lluvia y la dulzura de las nubes. Sonaba una de Manuel García y me hacía comprender. Comprendía cosas que aun no entiendo, así de complejo. Siempre busqué la felicidad y hoy, al abrir mi puño, noté que siempre estuvo, noté que mi risa es más fuerte que mi llanto, que una palabra vale mil sentimientos. Luego corrí. Corrí, hasta llegar a un lugar donde el verde dominaba, la hierba fresca me hacía muecas, el viento me susurraba y los árboles se reían. Giré. Giré con los brazos abiertos. Los minutos se hacían segundos. De pronto salió el sol y en esa confusión del cielo, se formaron extrañas figuras naranjas. Me olvidaba del mundo, era yo, en mi mayor expresión. Me tumbé en el suelo, el huracán de mis sentimientos se desprendía. Cerré los ojos y en ese instante, volví a empezar.¿Cómo dices tú, que era yo? Hoy quisiera ser mucho mejor, o idéntico a esa versión, mía y dibujar peces en el sol.
Cómo dices tú - Manuel García.
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