viernes, 22 de junio de 2012

Cielo, querido cielo.

Mis pupilas hacia arriba. Miraba la picardía de la lluvia y la dulzura de las nubes. Sonaba una de Manuel García y me hacía comprender. Comprendía cosas que aun no entiendo, así de complejo. Siempre busqué la felicidad y hoy, al abrir mi puño, noté que siempre estuvo, noté que mi risa es más fuerte que mi llanto, que una palabra vale mil sentimientos. Luego corrí. Corrí, hasta llegar a un lugar donde el verde dominaba, la hierba fresca me hacía muecas, el viento me susurraba y los árboles se reían. Giré. Giré con los brazos abiertos. Los minutos se hacían segundos. De pronto salió el sol y en esa confusión del cielo, se formaron extrañas figuras naranjas. Me olvidaba del mundo, era yo, en mi mayor expresión. Me tumbé en el suelo, el huracán de mis sentimientos se desprendía. Cerré los ojos y en ese instante, volví a empezar.

¿Cómo dices tú, que era yo? Hoy quisiera ser mucho mejor, o idéntico a esa versión, mía y dibujar peces en el sol. 
Cómo dices tú - Manuel García. 

miércoles, 6 de junio de 2012

Tú.

 Puedo notar los contornos de tu cuerpo en la oscura galaxia, puedo notar sonrisa, tus curvas. Tu olor. Tu olor llega hasta mi y queda impregnado en mis prendas. Te mueves despacio, te siento al compás de la luna o como si estuviéramos bajo el mar, con el cuerpo ligero, astuto, predecible. Callas y ríes, luego susurras, me miras y justo ahí... Es cuando despierto. Despierto y te observo a mi lado, estás durmiendo, te beso la frente, sonríes en sueños y me retiro en silencio caminando despacio bajo el sol.