Recuerdo esa noche.
-¿qué piensas de mi? - te dije entre medio del silencio. Tardaste un poco en responder, quizás pensaste demasiado pero luego añadiste: -Tu, eres única, tienes una extraña forma de hacer volar a todo el mundo. Amo tu sonrisa y por sobre todo, tus ojos. Llevas un universo en ellos. Tu loca forma de ser me altera, te dejas llevar todo el tiempo. Me encantan tus movimientos y de sobre manera tu voz. Tu voz es hermosa y me hace viajar. Odio tu pasión por el universo, te hace más interesante. Quizás mi ego no lo tolera. Eres un infinito cuadro real.-
Yo me puse roja (o quizás no tanto) pero yo sentía que iba a explotar. Respiraste y continuaste: - Y bueno, logras sorprenderme cada día.-
Me costó mirarte a los ojos, pero a pesar de que esta vez no fui la guionista, ni la directora, ni la espectadora de la pelicula, recuerdo bien esa noche.