viernes, 12 de octubre de 2012

Segunda.

Es difícil ser la segunda, jamás primera.
Por delante otra.
Por delante otro.

Insignificante, arrogante, ignorante.
Estúpida, pequeña, menuda.
Y sonreír. Sonreír por si acaso.

      ¿Y si le hago caso a la brisa?

Mírala, tan perfecta.
Míralo, tan perfecto.
La gente que los rodea, entre risas y palabras los alagan.
Y la segunda, aquí...
Tan... Tan segunda.

A la segunda le gustaría ser la impresión.
El pensamiento, lo ideal, lo concreto.
Le gustaría aprender a tener ganas.
Ganas de vivir.

Entre constelaciones se estimula.
Entre naves, estrellas y galaxias.
Vuela.

Desearía estar en calma.
Poder dejar que el pensamiento fluya,
sin que el nudo en la garganta y la marejada de los ojos aparezca.

Ojalá la segunda tome su equipaje.